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Mostrando las entradas etiquetadas como Poeta

Escapismo

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Lo bueno de ser un poeta peregrino es que cerras los ojos y los abrís en cualquier lugar. No hay anclaje en ningún lugar. Es por eso que después de barrer la vereda, puse llave a la puerta del negocio y entorné los ojos. Sentí   la arena coralina humedeciendo mi piel sin quemarla, mientras mis pupilas se acostumbraban al reflejo de ese mar de siete colores que me abrazaba con todos los sentidos. Aspiré el aire salino hasta que los olores a naufragios milenarios inundaron las células de mi vientre y mi plexo. Silencié los versos que nacieron en el aire, ni siquiera ellos podían aún comprender. Por los poros intuí en la brisa susurros que me hablaban de sangre derramada en los caracoles. Me contaban de ingleses, portugueses y españoles que llegaban y aturdían. Mataban y se quedaban. Robaban y empobrecían. Escuchaba una lengua que nació para engañar a otra lengua. Y lo entendía en las venas, que saben de traición. Entonces vislumbré su espalda, huyendo como un fan...

Plenilunio

Plenilunio de luna grande, de superluna, luna gigante... Me acurruco en sus orillas mientras tremendos reflejos desbordan mis orillas.  Energía que viene desde antes de que yo no tenga memoria... desde los tiempos en que los hombres cualesquiera que fueran no tuvieran memoria... y sin embargo hoy me atraviesa y me resuena, átomo por átomo, resuello por resuello, segundo a segundo. Me contaron hoy a orillas del agua, de un fuego que alimentó un círculo en algún lugar. Vibraciones de almas que buscan, peregrinan, senderos similares. Me estremezco y me alegro en silencio. No hay palabras que llenen espacios en el aquellarre... Bendiciones

Antiguo y Nuevo Poeta

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     He conocido los círculos del Dante. He conocido los fuegos que abrazan y ahogan a las esperanzas y torturan a las pasiones. He sabido lo que es morir en las profundidades. He sido el ángel negro que no supo detener su abrupta y previsible caída. He visto marchar de mi lado las simientes germinadas con el humus de mis desechos. He tenido en mis manos el papiro hereje que nos condenó.      He muerto, he descendido a los infiernos y he resusitado.      No soy aquél que murió en el árbol santo. Soy una simple y borrosa imagen de áquel que apenas se reconoce. Soy el agua convertida, el maná que te alimenta por designio de Él. Mi nombre no significa nada y sin embargo lo soy todo. Soy mis propios pasos cuando te he llevado a cuestas. Soy tus propios pasos cuando me has llevado a cuestas. Soy la mar que te sostiene. Soy la red que te contiene.      La roca se encuentra dentro de mí y n...

Cascada de Tres Tombos

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Las emociones del Poeta Peregrino en cascada. Con el vértigo de aquello que corre, que cae, que sigue un destino sin saber cual es. Desde algún punto remoto, en la cima ignota de una isla en las costas de algún océano, nace el curso que va hacia algún lugar. Como las emociones del Poeta, el agua no entiende su recorrido, ni su nacimiento ni su sino final, si es que los tiene. Sobre las rocas desgastadas por incontables siglos, desdibujadas de tantas emociones que se dejaron arrastrar por sus espaldas. Enmarcadas con tanta espesura verde a modo de esperanzas. ¿Será posible adivinar en algún momento los significados? El Poeta se recuesta sobre la caída de aguas heladas y fuertes, cierra los ojos sintiendo los golpes sobre su cabeza y queda suspendido en la conciencia de la nada, en la inmensidad del infinito que viene tras de sí y que lo aguarda.

Sentimientos

     La densidad de las palabras se diluye entre la tenue llovizna. Quién fui o quién seré es un dilema exiguo frente a la posibilidad de perder la dura fragilidad del presente. No importan a mi alma las banalidades que se descuelgan en el aire repetido ni los azotes que retumban en las pieles del peregrino. El amor como tal es una certeza sin futuro. Es una excusa pobre, un pasaje a ningún destino. Sin embargo el poeta que me habita no discute su discurrir. Solo fluye en él, se abandona, deja que sus fibras jueguen sin sentido o en ninguna dirección. Es la única manera en que el poeta concibe su existencia más allá de los pobres significados que disfrazan las palabras.      Comprender es un ejercicio vano que nos aleja infinitamente de todo lo que nos mantiene vivos. Aquello que nos permite movernos en lo sublime de nuestras experiencias no es plausible de racionalización. La poesía que emerge de las profundidades del poeta ...