Laberintos y espejos

Miro la imagen en el espejo, converso con ella, recibo sus respùestas, sonrío, lloro, me emociono.


Es el otro, el que veo del otro lado, el que sin dudas me trasmite las sensaciones que recorren las moléculas dormidas de mi apagado cuerpo.

Las lágrimas se acercan y recorren las mejillas del poeta, y el poeta se intenta acercar al otro.


Entonces se esfuma la imagen... se desvanece como si fuera que una ola salina arrastrara los dibujos realizados en la orilla del mar. Y vuelve la desolación, la angustia, la desazón de saberme solo nuevamente.


Pero el milagro está por ocurrir. Doy vuelta mi humanidad y descubro una nueva imagen que me devuelve un nuevo espejo. Me mira sonriente, como invitando a un nuevo goce. Lo miro a los ojos, esa única mirada que no es capaz de engañar. Y en esa zambullida en el alma del otro vuelvo a sentir que la plenitud me completa, me sumerge en la felicidad, nuevamente, una vez más.

Las lágrimas se acercan y recorren las mejillas del poeta, y el poeta se intenta acercar al otro.
Y entonces todo ocurre con la rapidez de la primera vez... y siento que me hundo en el espejo que ya no devuelve ninguna imagen.


Y comienzo a advertir que estoy rodeado por una infinidad de espejos que juegan con mis sensaciones. Un laberinto que marea mi centro de realidad. Ya no sé adonde estoy parado, ni adonde se encuentra la salida, ni siquiera sé si tengo posibilidad de encontrar alguna salida.


Las lágrimas se esconden y los sentimientos del poeta se recluyen en lo más lejano del planeta.

Es triste ver cómo se enajena la potencia creadora del demiurgo que alguna vez fue y que hoy es incapaz de reconocer su propia imagen. Es triste ver al poeta desvanecido dentro de su propio laberinto y no tener la posibilidad de consolarlo o de ayudarlo.


En sus ojos está su propia trampa.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
En mi niñez, yo temía que el espejo me mostrara otra cara…ahora temo que el espejo encierre el verdadero rostro de mi alma…

A veces la tristeza, se hace terca compañía, impregnando de lágrimas el paisaje de nuestros ojos, se empeña en mantener nuestro corazón mojado…hasta que el aliento de un beso lo pueda secar…

El alma me pide un tiempo en el cual poder sentir mi voz…que desbordada vaga entre los plomizos sueños que yo tenía, y que se trago la tierra…


Hasta que llegue ese momento, buscaré persuadir a las sombras para que entreguen el reflejo de mi espejo, porque así podré respirar…
Y encontrar la simiente de mis verbos.
"ósculo" ha dicho que…
Mil disculpas...habia dicho que no firmaría más como anónimo...solo fue un error...vuelvo a repetirte, mil disculpas...el comentario anterior es mío.

Un abrazo.

Entradas populares de este blog

Noches de insomnio

Luna llena