De tangos y nostalgias


Hoy todo el día estuve escuchando tangos. Clásicos, no muy clásicos y electrotango. Nostalgias. Ayer... y después.


Todo el día mirando para atrás. Escuchando letras de personajes que sufren, que lloran pero que no quieren llorar. Engayolados que sufren por su mina. El garufa que pasea por el Parque Japonés. O aquél que recuerda a los de la barra que ya no están.


Pasado, todo tiempo pasado fue mejor. Por eso es que nos pasamos la vida mirando para atrás y no prestamos atención al hoy. Nos perdemos los mejores detalles del ahora sufriendo por aquello que no fue como queríamos que fuera.


Y entonces nos embarga la angustia, la tristeza, la melancolía. Y quedamos con toda esa sensación en el pecho que provoca que nos sentemos frente al teclado y comencemos a escribir y escribir y escribir y...


Y que pasaría si dejáramos de mirar para atrás? Estaríamos mirando o tratando de adivinar lo que viene más adelante. El bendito futuro que seguro que deseamos que nos salve. Y con él toda la carga de ansiedad que nos genera en el medio del estómago, del pecho y de la garganta.


Y ahi está él. El maldito matador de ilusiones. El deseo. Porque la mayoría de las veces el deseo no se condice con la bigotuda realidad. Esa ruda y autoritaria realidad que no nos deja margen para la ilusión.


Entonces nos quieren hacer creer que nos queda nada más que esto que llamamos presente y que no es más que la suceción ininterrumpida de aquello que ya es pasado y que hace un segundo nomás fue futuro.


Esto que tengo hoy fue la causa de angustias, tristezas, melancolías, pero tambien de ansiedades y desazones.


Y esto es lo que tengo que aprender a disfrutar? Este presente? Sólo porque es lo único que tengo? Sin más opciones?


Uno busca... Destino... Sufrir en vida... Tortura... Tango...


Y estamos ciegos en nuestro penar...

Comentarios

ósculo ha dicho que…
La otra mañana, en la fila del banco, alguien olía como "mi amor". ¿No te ha pasado nunca? Seguro que si… y si te preguntan a qué olía él o ella no sabés que contestar, pero de pronto, entre una multitud alguien lleva el mismo perfume y entonces los recuerdos nos atropellan. No exagero ni un poquito si te digo que me he mareado de la impresión…

Si ..ya sé, que muchos creen que no es saludable la forma en que estoy viviendo este último tiempo. No lo sé, la verdad. Es una lucha contínua contra la vida misma, contra unos sentimientos de los que por otra parte siento orgullo. No creo que haya error en amar. Quizá lo hay en amar a otro más que a uno mismo, pero en mi caso eso no es difícil porque, quizás, entre nosotros, nunca me he querido demasiado.

Y es cierto que a vivir se aprende tarde, pues si, se aprende tarde y a base de golpes…aprendemos de los errores del pasado, y del presente, si, de este presente que no quiere dejarmos respirar, o nosotros no nos decidimos a soltar, porque si esta aquí, es porque nosotros lo deseamos y buscamos alguna vez, y ahora que lo tenemos no sabemos que hacer con él…

Yo trato de aprender a vivir con un amor guardado en el bolsillo, porque no soy capaz de deshacerme de él y ni siquiera sé si quiero hacerlo. Y es complicado porque duele, porque un amor tan grande no cabe en cualquier sitio y de vez en cuando le da por desbordarse.
Y hacerse ¨presente¨…

Tendré que aprender a domesticar a ese amor que por ahora es como un animal salvaje, tendré que enseñarle a estarse quieto y callado, donde sólo yo sepa que está, sin estos mareos u otros parecidos que nadie tiene por qué aguantar.

Tendré que aprender mucho, muchísimo...entre otras cosas, que hay muchos presentes posibles, que vienen siguiendome o, tal vez me estan esperando...

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